0 comentarios

Simple


Escena 1: levanto la tapa de la papelera, boto un papel y veo que la papelera está llena. Saco la bolsa de plástico, la anudo y la boto por el bajante de basura. Pongo una bolsa nueva. Así me criaron.

Escena 2: ella llega y dice que nosotros (siempre usa el plural) somos unos cochinos (le encantan los adjetivos despectivos) y no botamos la basura.

Escena 3: me extraña la acusación. A los dos días reviso la papelera y está llena hasta la mitad. Decido esperar un día más para botar la basura.

Escena 4: boto nuevamente la basura una vez llena la papelera.

Escena 5: pocos días después ella nuevamente nos llama cochinos y vuelve a acusarnos de no colaborar, ser ingratos, desconsiderados y cochinos otra vez porque no somos capaces de botar la basura.

Escena 6: nuevamente me sorprende la acusación. Hablamos de la misma papelera y de la misma basura. A ver.

Escena 7: reviso la papelera y tiene apenas dos papeles sucios. Me digo que esperaré que se llene a la mitad para vaciarla, es decir, aumentaré la frecuencia de la botada de basura y también el consumo de bolsas de plástico. De ecológicos nada.

Escena 8: boto la basura según el procedimiento previamente descrito. Apenas por la mitad y adiós.

Escena 9: nueva acusación de ser sucios y no botar la basura. Esta vez la escucho, sin querer, mientras ella le cuenta eso a alguien por teléfono.

Escena 10: me pregunto que estoy haciendo mal. Me dicen “¿tú puedes botar por favor la basura?”, y respondo “sí, claro, como la he venido botando”. Pero algo debe andar mal.

Escena 11: paso un par de semanas botando la basura cuando llega más o menos a la mitad, es decir, aproximadamente cada dos días.

Escena 12: en medio de la tercera semana nuevamente escucho la petición, “oye, ¿tu podrás  botar la basura?, es que no quiero volver a oírle la lengua diciendo que no la botamos”. No respondo y boto, en efecto, la basura.

Escena 13: en la mañana de otro día ella botó la basura y puso una bolsa nueva. A media tarde, con apenas unos pocos papeles en la nueva bolsa, ella vuelve a regañarnos por cochinos y se pregunta si seremos capaces de botar la basura. Y saca la bolsa casi vacía y la pone allí, en el pasillo, para ver si, ¡por el amor de Dios!, podemos botarla.

Escena 14: al día siguiente, por teléfono, le comenta a alguien, no sé si el mismo o la misma "alguien" de la Escena 9, que somos unos cochinos y desordenados y varios otros adjetivos.

Escena 15: decido entonces no volver a botar la basura, así se esté desbordando la papelera, a menos que, de buenas, me lo pidan.

¿Me expliqué?

0 comentarios

"Sobre el caso Robert Serra" - escrito de Henrietta Saltes

"Yo estoy de sabático político, pero voy a opinar.

La verdad es que al hacer de múltiples puñaladas una piñata corporal, el ensañamiento es evidente. Sólo la maldad en su magnitud más alta puede hacer gala de una acción como esa, sea quien sea la víctima. 

De todas formas, siempre es muy pronto para lucubrar escenarios y "tirarlas a pegar" es como mínimo, bastante estúpido.

Una diputada oficialista se adelantó a culpar de forma generalizada a "la burguesía", un grupo por demás confusamente generalizado; quedando su opinión, "en mi opinión", como una pataleta de ahogado. Y no es que yo no crea posible que algún "elemento radical políticamente contrario" haya podido hacerlo, porque de hecho sí podría, perfectamente. Lo que pasa es que a minutos de una muerte no se debe abusar de la cuotica de poder (sea ésta virtual o no) y generar con ello una bola innecesaria en un asunto que de por sí, ya es delicado. No estoy de acuerdo con ella. Hay formas más inteligentes de opinar.

Pero, y ya que hablo de impulsividades... Me es inevitable recordar cuando en clima guarimbero fueran los colectivos (generalizado) los culpables de cuanta vaina sucedía acá; como en el caso de aquellos dos muchachos asesinados en el Ávila.

Es decir, que evidentemente en unos casos sí es "aceptable" además de "correcto, cierto y hasta plausible", lucubrar y adelantarse a adjudicar culpas absolutas inoculándolas sistemáticamente en el imaginario e inconsciente colectivo.

¿O no?

NADIE, realmente, tiene el derecho de culpar por placer a quien no comparte posiciones políticas porque sería una malcriadez mental muy digna, por cierto, de subnormales.

¿A Mónica Spears no la mataron unos chavistas pues? Eso fue lo que dijo la gran mayoría de la gente (a quien le pareció "obvio"). Porque resulta, que si te quedas varado en una carretera de madrugada y te abordan unos tipos tiroteándote a mansalva; "esos tienen que ser chavistas donde los pongan". Es así de sencillo para muchos.

Pero cuando el apuñalado a mansalva es un diputado chavista; ahí es IMPOSIBLE que su agresor sea opositor. Eso NUNCA. ¿Por qué? ¿acaso nacen enmantillados?

¿Si el diputado asesinado hubiera sido opositor, quién sería su agresor? Cuéntenme pues...

Por otra parte, y no puedo dejar de mencionarlo: hace poco leía y escuchaba a muchos agredir al Estado venezolano y colombiano en defensa de los Niñitos Jesús-Estudiantes que habían sido deportados. Sobraban las espadas y guerreros para justificarlos, hasta que salieron los videos donde un carajito cantó digamos, ópera. Más nunca pues.... silencio absoluto luego. ¿Por qué? ¿Acaso creen que porque hagan silencio la gente no lo nota? ¿Acaso creen que por no nombrarlos más, dejan de ser la plaga que son? La verdad es que hay que ser bien cabrón...
 
Es simple: No se habla más de ellos para no rayarse y encharcarse la opinión ante el resto, aún y cuando en el fondo los sigan apoyando (como una amiga mía que vive soñando en silencio con que vuelvan las guarimbas para ella ver por tv como degollan chavistas y cae el gobierno para volver a ser feliz)

Si piensas como ella eres violento y SABES, que es "posible" que, en efecto; el asesinato del diputado pueda ser producto de cualquier marramucia proveniente de sectores radicales. ¿Por qué te haces el pendejo? ¿Qué utilidad tiene? ¿Crees de verdad que nadie sospecharía eso? Vamos.... Que se descarte el móvil político siendo la víctima un diputado, puede ser; o una ingenuidad.o una posición mental muy acomodaticia y feliz.

Siempre he creído que uno de los errores fundamentales de la mayoría de la oposición, es que jamás se da el permiso de pensar que puede parecerse o incluso superar, a eso que tanto niega y critica. Tienen una parcialidad devenida en un gravísimo peo patológico, al creerse siempre los buenos absolutos en el juego absurdo de los buenos y los malos; una cosa que es hasta infantil. Qué nivel de comemierdismo tan arrecho. También hay "chavistas" radicales que opinan así, y a esos les digo lo mismo. 

Ni la bondad ni la maldad tienen que ver con posiciones políticas por ser inmanentes, ambas, a la naturaleza humana. Vivir a través de cada una es, definitivamente, una elección individual.
Revísense el coco, no se ven nada bien...
 
Dice la oposición (y aquí sí generalizo adrede) que cuando Mónica Spears murió, Serra dijo algo así como: "quién la mandaba a ella a estar de noche por ahí". 

¿DÓNDE ESTÁN ESAS DECLARACIONES Y POR QUÉ NINGÚN MEDIO LAS HA OFRECIDO? Pásenme el link, si son tan amables, se les agradece.

Si fuera cierto: creería que fue un error antipático, cruel y hasta indolente. No lo compartiría. Pero hoy, ese supuesto comentario está siendo utilizado para justificar la propia indolencia, crueldad y antipatía de quienes adversan al gobierno; SIENDO EXACTAMENTE IGUALES a lo que supuestamente fue él. Eso tampoco es inteligente, son demasiadas las costuras y miserias que deja ver.

Ayer, antes del asesinato de este muchacho, no hubo un solo medio que no hiciera alusión a la fecha de cumpleaños de la miss. Pregunto: ¿Acaso son tan pendejos como para no ver que es una irrespetuosa provocación que también peca de antipática, cruel e indolente? NO, parece que no lo ven. ¿Era necesario y útil recordarle a la gente que cumpliría años? Por supuesto que no: Es MORBO en estado puro y muchos comen y viven de eso.

Hay muchas cosas que son innecesarias e inútiles, realmente.

¿Saben algo? Este país no necesita un gerente (como dicen los idiotas), tampoco necesita un dictador (como dicen los violentos); este país lo que necesita es REHUMANIZARSE y
rehumanizarse, también es una elección individual. 

Tan individual como cada opinión y emoción que en la vida política tenga cada quien y a la que no le hace falta (por irresponsable) el "empujoncito conveniente" que reza: "Es que yo soy así porque Chávez dividió al país"

Mejor es que maduren, que se dejen de pendejadas y que se asuman individuos y ciudadanos; miren que las cosas no son como son, sino como somos"

H. Saltes
02/10/2014

 

0 comentarios

Un día a la vez...



Se suceden los días, uno tras otro. "Un día a la vez", es la frase que mas me digo en los últimos meses. La uso como herramienta para pasar de una hora a la siguiente.
 
Ya va más de un año. Pasó largo.

Pidiendo permiso para vivir. Ocultando por un lado la rabia y por el otro el amor. Amor a cuentagotas, porque si vacías el frasco esta vida tramposa te deja más solo que antes. Te rechaza, te patea.

Parece mejor ser el malo. Distante, desapegado, inaccesible.

Esa montaña de lecciones que aprendí sobre convivencia, sobre no molestar, sobre complacer, sobre tranquilidad, sobre respeto... se derrumba como temblando de realidad.

Una canción: "Muerte en Hawaii". René y Eduardo crearon un himno para reiniciarme cada vez que se guinda mi sistema operativo emocional.

Son cosas del modelo. 42 ya casi para 43 años en medio de este escenario de desamores.

De despedidas.

De mal querencias.

De mal hablados.

De excluyentes.

La mayoría de las canas de mis sienes no llega a los dos años de edad.

Abandonado el blog apenas lo retomó, recaído. 

Tanto tiempo sin escribirme.

Sólo la música, allí. Sosteniendo.

El latir de mi hijo. Purificando.

El precario amor que todavía tiene esperanzas.

Esperanzando.


Imagen de Deviantart


2 comentarios

... pero tenemos patria

 
La expresión "... pero tenemos patria", despierta una especie de repulsión automática por parte de quienes adversan u odian automáticamente todo lo que provenga del lado político que la difundió, pero ¿que es "tener patria"?, o mejor dicho ¿que es patria?, bueno...
 
Llegar a una arepera y pedir una de reina pepiada, un guayoyo y un 3 en 1, eso es patria.
 
Contar el número de puentes y fines de semana largo que tiene el año, eso es patria.
 
Decir "vamos a tomarnos una" y saber que viene una larga velada de cervezas y conversación, eso es patria.
 
El olor de la hallaca, el pernil y el pan de jamón en diciembre, eso es patria.
 
Decirle "fino" a lo chévere o chimbo a lo "balurdo", eso es patria.
 
El chalequeo (que de por si es patria) que se montan entre si magallaneros y caraquistas en la temporada de beisbol, eso es patria.
 
Las fiestas de joropo tuyero que de los Valles del Tuy también se hacen semanalmente en sectores populares de Caracas, eso es patria.
 
Quejarse de lo caras que están las cosas y viajar dos o tres veces al año (incluyendo al menos un viaje fuera del país), eso es patria.
 
Conocerse al detalle las nuevas marcas de carros y los últimos lanzamientos de teléfonos inteligentes, pero no saber lo que es un malembe, eso es patria.
 
Un cuatro charrasqueado para acompañar merengues, guasas, golpes, gaitas, danzas, pasajes, valses, boleros, fulías, puntos, jotas, galerones, calipsos, polos..., eso es patria.
 
Las fiestas de San Juan, de San Antonio, de San Pedro, de San Benito, de San Pascual Bailón, de San José, de la Cruz de Mayo, del Niño Jesús, de los Santos Inocentes...eso es patria.
 
Nuestra arena de médanos y de infinitas playas, las nieves merideñas, los tepuyes, el agua azúl, los ríos, el amazonas, el orinoco, el waraira repano..., eso es patria.
 
La informal cordialidad de nuestras panaderías y cafeterías comentando "la prensa", eso es patria.
 
Los viejitos que salen a hablar, jugar ajedrez o dominó o chismear en Chacao, en el centro de Caracas, en Colinas de Bello Monte, en cualquier pueblo de la patria.
 
Esos mismos viejitos y viejitas recibiendo a sus nietos y nietas para regalarle dulces y hablarles de cosas antiguas, eso es patria.
 
Esos músicos, deportistas y profesionales impresionantes que nacidos acá, son admirados en todo el planeta, eso es patria.
 
Nuestra alegría cotidiana, el hacer chistes "pese a todo", la capacidad de reírnos de nosotros mismos, eso es patria.
 
Los cachitos, las panelitas, los besitos de coco, los golfeados, los torontos, los cocosettes, el arroz con leche, el dulce de lechosa, eso es patria.
 
El dependiente que te maltrata, el mesonero maleducado, el encargado que no te atiende, la cajera que no te dice las cosas completas, el que se colea, el hombrillero, los motorizados, eso es patria.
 
Los "vivos", los que "dañan la vaina", los "tracaleros", los que se echan "las bolas al hombro", los "abusadores", si, esos también son patria.
 
Los ñángaros, los come-candela, los sifrinos, los tierrúos, los comegato, los comeflor, los Yoldan, los hijos de papi, los "cara de choro", los cerebritos, los surfistas, los pegaos, los pavitos, los roqueros, esos también son patria.
 
La chamba, la echadera de carro, la echadera de perros, los cachos, el cable pelao, el juju, la rochela, la guachafita, echarle bolas, echarle pichón, esmollejarse, todo eso es patria.
 
Nuestro hablar cantarino, nuestro tumbao al caminar y bailar, nuestro saludo caluroso, nuestro apretón de manos, nuestra identidad única en el mundo, eso es patria.
 
Encontrar el amor en esta tierra y hacerlo florecer, eso es patria.
 
Son tantas y tantas cosas que son patria. Lo bueno, lo hermoso, lo maravilloso, pero también lo malo, lo que hay que rescatar, lo que hay que cambiar, por lo que hay que luchar. Todo eso es la patria que tenemos, porque, aunque te pongas bravo o brava, tenemos patria, es nuestra y está en nuestras manos.
 

5 comentarios

Semananza




Y aquí estamos, por lunésima vez. Entretejiendo retazos, entrecruzando dedos y palabras. Entreteniendo el estómago, entregando el alma. Entremés.

Martesidos, conmovidos, removidos. Damos un paso y luego otro, el segundo suele ser el más atrevido, el más complicado. Repetido. Luego del segundo, el minuto, más tarde la hora, la fecha, el encabezado.

Miercolanzas de sentires se van y regresan, se enredan en la mata adusta del cabello seco, amargo de medianidad. Hay pensares que crecen, también pesares que se amañan, avatares que lo dicen todo, malabares con adivinanzas. Malestares.

Nos preocupa la juevesidad, la idea libre de quien nos lee, nos oye, nos palpa, nos degusta, nos critica, nos masca y nos escupe. No nos traga. Nos juzga sin peluca ni martillo, nos tacha, nos remacha, nos despacha sin miramientos, sin mirares, sin miradas, sin ver, sin hacer el bien.

No nos conviernes el olvido, escrito en hojas de mango, con sabor a hilacha entre dientes, oliendo a brisa esquinera, con tersura de mantel de pulpería, a cuadros, como el ajedrez aquel de emociones que entre blanco y negro siempre enmarca la infancia. Enroque corto, llanto largo.

Sábadoramos el sueño, la sábana escurridiza, entre pieles, rodillas, almohadas y cobijas. La flojera se pasea entre las sillas, apartando tareas, invitando a la risa, leyendo una revista al revés, copiando chistes, entrecerrando los ojos, añorando saber telequinesis. Televisivos.

Domingozado y pequeño, siempre pequeño. Recortado de planes, los almuerzos, la ropa que me voy a poner, las citas de la semana, los ensayos. Lo que viene. ¿Es lo que conviene? Unos a misa, otros al parque, con prisa, todos se persignan y se resignan 

porque luego de la noche de los vivos vendrá el día, por lunésima vez

2 comentarios

Escribiendo sobre política: 7 de octubre




Ganó Chávez. Reelegido por tercera vez para un nuevo período de 6 años en la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela cuya bandera es tricolor y tiene 8 estrellas. El riesgo de esto ya lo advertí antes: estancarse. Refocilarse aún más en el poder con el convencimiento de que lo que se ha venido haciendo hasta ahora, incluyendo las grandes fallas estructurales, ideológicas y políticas, está bien, está chévere, está perfecto y por lo tanto no requiere de ajustes ni correcciones que todos sabemos son URGENTES y necesarias para que el país pueda realmente enrumbarse con seguridad hacia un mayor nivel en todos los sentidos. De lo contrario esto sólo será correr una arruga disfrazada de revolución.

Hablo de burocracia, de mafias, de corrupción, de abuso, de elitismo, de improvisación, de violencia, de ineficacia y de maniqueísmo. Mientras esas cosas sigan allí el ganar o perder elecciones no nos salvará de sus consecuencias.

Capriles no ganó. Es que los altos mandos de la oposición y del antichavismo sabían hace meses que no ganaría. A pesar de estar en campaña para la presidencia desde finales del 2011 y de ganar unas elecciones primarias organizadas y avaladas por el CNE (cuyos cuadernos electorales fueron quemados apenas horas después por parte de la misma oposición en prevención de cualquier impugnación interna), de hacer un formidable esfuerzo físico por recorrer gran parte del país apoyado por buenas tomas y fotos cerradas, difundidas por medios de comunicación tradicionalmente antichavistas, así como por una buena coordinación logística para llevar personas de otros lugares para esos recorridos, ya la dirigencia y los financistas sabían que este viejo-nuevo candidato no iba a poder ganarle a la maquinaria chavista.

Le pasó factura el pesado fardo en su espalda de su participación pública y notoria en el golpe de estado del 2002, su mala gestión como gobernador del Estado Miranda, el origen dudoso de sus primeros pasos políticos, la evasión de responsabilidad en cosas como la publicación vía twitter de un documento falso, la negación de un plan de gobierno con medidas profundamente anti-populares para el cual había firmado previamente su aprobación y acatamiento, el caso del diputado Caldera (todavía activo y con todas sus funciones intactas dentro del partido Primero Justicia) recibiendo dinero en efectivo de procedencia desconocida para financiar su campaña, un discurso ambiguo, promesas disparatadas y la fama de violencia antichavista en sus concentraciones, expresada a través de golpes o insultos mientras se pregonaba una supuesta unidad y reconciliación.

El motor del voto antichavista (el caprilismo es un fenómeno descartado) fue el rechazo de siempre hacia la figura de Chávez, su estilo, su lenguaje, su imagen y el nefasto accionar de muchos personajes de su equipo. Con mucho asidero en realidades pero también mucho convencimiento fruto de azuzamientos mediáticos y falsas premisas viralizadas (bodrios)

El chavismo cerró filas para volver a elegir a Chávez pero lo hizo con profundas críticas a lo que ha sido la llamada “Revolución” durante 14 años y a sus frutos. Muchas deudas están todavía pendientes para con ese sector del país que prefiere tenerlo de presidente a él pero también desea fervientemente que lo de la “nueva sociedad” sea una realidad concreta y no sólo planes, mercadeo y discursos.

El gran motor del voto chavista fue el temor a la cacería de cabezas que se desataría en todos los rincones del país en caso de presentarse, en este momento, un triunfo del antichavismo. La andanada de insultos que se desató y todavía anda desatada en todas las redes sociales y en la calle, descalificando a toda persona que haya votado por Chávez o que haya decidido abstenerse, demuestran que esa violencia post-electoral y persecución despiadada que temió buena parte del chavismo, era algo perfectamente factible.

En efecto los movió el miedo, el miedo a ustedes” le dijeron a un gran amigo que milita en el lado opositor cuando explicaba su propia teoría sobre el voto “miedoso”.

El reto es desmontar ese miedo pero para ello hay que desactivar la amenaza, lo cual pasa por eliminar el discurso divisionista de todos los factores políticos, pero sobre todo de los factores mediáticos. Acercar a unos y otros manejando responsablemente la verdad y no tan irresponsablemente la mentira.

Ayudar a entender que el enemigo son los problemas, la desunión y el egoísmo y que todos los venezolanos somos iguales y queremos, en el fondo, exactamente lo mismo: Paz y Progreso. 


Imagen de BienDateao

0 comentarios

Prendas



 
El lunes me puse la gorra de los Leones del Caracas, salí a la calle, la panadería, el Metro y sólo fui un caraquista más, casi desapercibido en la multitud caraqueña.

El martes decidí ponerme la gorra tricolor con las ocho estrellas y en una calle unos me vieron sonreídos, me dijeron que “les gustaba”, me aplaudieron, me abrazaron. En la siguiente cuadra otros me vieron con sospecha, me despreciaron, se burlaron de mí, me llamaron vende patria.

El miércoles me puse la gorra de los Navegantes del Magallanes, fui a dar una vuelta, algunos caraquistas vecinos me vieron raro por cambiar de equipo tan repentinamente, pero para el resto de la gente no fui más que un magallanero caminando por ahí.

El jueves me puse la gorra roja con una estrella enfrente, al cruzar la avenida unos me llamaron camarada, me dieron palmadas en la espalda, me sonrieron, me tiraron besos. Al llegar a la acera otros me vieron con asco, se burlaron, me despreciaron sin conocerme, me llamaron marginal.

El viernes salí sin vestirme para el abasto, pero entonces la gente huyó corriendo por encontrarse con mis desnudeces sin telas de colores, sin bordados, sin la estupidez humana que le confiere propiedades a la ropa, al símbolo, sin tomar en cuenta a la persona. 

El sábado no salí de casa. Me puse a ver por televisión gente que salía vestida con gorras del Caracas, del Magallanes, Tricolores o Rojas. Pero también salía gente sin gorras de equipos, sin colores de gorras, sin símbolo político. Me asombraron.

El domingo me puse una gorra genérica, toda mi ropa genérica, y salí a la calle a caminar lo más lejos posible y sólo fui un venezolano más, con las mismas ideas de siempre, los mismos amores, las mismas querellas. Conocidas para los míos, mis amigos, mis afectos, pero desconocidas para todos esos que, cuando usé ropa de un color u otro, creyeron saber quién era yo y pretendieron quererme u odiarme.

Mi mayor admiración siempre hacia quienes, teniendo una firme preferencia política, no necesitan prendas ni símbolos para demostrarla.

Que no te obligues a usar una prenda de vestir determinada para sentirte aceptado y además aceptar a otros, es algo digno de admirar.

Que no te sientas obligado a quitártela para no recibir, abierta o soterradamente,  el rechazo, sería aún mucho más maravilloso.

Lo que demuestra son las ideas, las actitudes, el respeto y los argumentos. No es la ropa, ni el símbolo.

La decisión es tuya.